Con profunda alegría y sentido de misión, el pasado viernes 24 de abril se vivió la jornada final de la Escuela de otoño en el Decanato Sur, instancia formativa que convocó a más de 120 agentes evangelizadores provenientes de distintas comunidades, quienes durante este proceso fortalecieron su fe y su compromiso con la vida pastoral.
El encuentro se desarrolló en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, espacio que se transformó en lugar de formación, encuentro fraterno y crecimiento espiritual. A lo largo de la Escuela, los participantes pudieron profundizar en diversos contenidos orientados a fortalecer su servicio en las parroquias, integrando herramientas pastorales con una vivencia comunitaria marcada por la escucha, el diálogo y la oración.
La jornada final comenzó con la celebración de la Santa Misa, como fue tradición durante cada día de la Escuela, poniendo en el centro la Eucaristía como fuente y culmen de toda vida cristiana. En esta ocasión, la celebración fue presidida por el vicario episcopal, el presbítero Ricardo Acosta Serrano, quien invitó a los presentes a seguir caminando con fidelidad al Señor, fortaleciendo su vocación de servicio en medio de sus comunidades.
Posteriormente, los participantes se dirigieron a sus respectivas salas, donde, en un ambiente cercano y comunitario, recibieron sus certificados de participación. Este momento sencillo, pero significativo, fue expresión del camino recorrido, del esfuerzo compartido y del compromiso renovado de cada agente evangelizador con la misión de anunciar el Evangelio.
Más que un cierre, esta jornada final se vivió como un envío. Los participantes regresan a sus comunidades con nuevas herramientas, mayor profundidad en su fe y un renovado entusiasmo misionero, conscientes de que la formación continua es clave para una Iglesia viva, en salida y al servicio de los demás.
De esta manera, la Escuela del Decanato Sur concluye su proceso formativo, dejando huella en quienes participaron y proyectándose como una instancia que fortalece la vida pastoral y el anuncio de Cristo en cada rincón del territorio.



































