El pasado 25 de abril, la comunidad de la Parroquia Madre de la Divina Providencia vivió una profunda y significativa celebración con motivo de la toma de posesión de su nuevo Párroco, el Padre Paulo Talep, quien asume este servicio pastoral con espíritu de entrega y confianza en el Señor.
La Eucaristía se celebró en la sede parroquial y fue presidida por el vicario episcopal, el Presbítero Ricardo Acosta, quien acompañó este importante momento para la comunidad, en representación de la Iglesia diocesana. La liturgia se desarrolló en un ambiente de recogimiento, alegría y participación activa de los fieles, quienes se hicieron presentes para acoger y orar por su nuevo pastor.
Durante la celebración, se vivieron diversos signos propios de este tipo de ceremonias, que reflejan la misión que el sacerdote recibe: el anuncio de la Palabra, la conducción de la comunidad y el servicio pastoral. Estos gestos, cargados de simbolismo, invitaron a todos los presentes a renovar su sentido de pertenencia a la Iglesia y su compromiso con la vida parroquial.
En su homilía, el Padre Ricardo destacó la importancia de caminar como una comunidad unida, confiando siempre en la providencia de Dios. Asimismo, animó a los fieles a acoger este nuevo tiempo como una oportunidad para crecer en la fe, fortalecer los vínculos fraternos y seguir siendo una Iglesia viva y misionera en medio del territorio.
Por su parte, el Padre Paulo dirigió sus primeras palabras a la comunidad, manifestando su gratitud por la acogida recibida y su deseo de recorrer este camino junto a cada uno de los fieles. Con sencillez y cercanía, expresó su disposición a servir, acompañar y construir, junto a todos, una comunidad que refleje el amor de Cristo.
La celebración estuvo marcada por un ambiente de profunda espiritualidad, pero también de cercanía y esperanza. Los cantos, la participación de los distintos agentes pastorales y la presencia de familias completas dieron cuenta de una comunidad viva, comprometida y abierta a este nuevo proceso.
De este modo, la Parroquia Madre de la Divina Providencia inicia una nueva etapa en su caminar, confiando plenamente en el Señor y en la guía de su nuevo Párroco. Una etapa que se proyecta con esperanza, en la certeza de que Dios sigue acompañando la vida de su Iglesia y llamando a sus hijos a vivir en comunión, servicio y misión.


















































